Elementos que forman la mandala y su significado

 

El círculo: hace referencia a las cosas que no tienen nombre y que no se pueden unificar, mientras que el punto central representa el núcleo divino o el yo.

 

La línea horizontal: separa la parte superior del mundo de la inferior. Es símbolo de la energía de origen materno.

 

La línea vertical: conecta el mundo terrenal con el sagrado y simboliza la energía.

 

La cruz del mundo: conecta la sustancia de origen materno con la energía, formando un punto central.

 

La espiral: significa desarrollo y dinámica del proceso interior.

 

Ojo: clarividencia, ojo de Dios y el Yo.

 

Árbol: vida que se renueva por sí misma, conexión con el subconsciente, conciencia, crecimiento, sentimientos maternales, arraigo pero también estancamiento, personalidad.

 

Rayo: iluminación, sabiduría, energías espirituales, curación.

 

Flor: belleza, fugacidad, alma, matriz.

 

Triangulo (vértice hacia arriba): fuerza de vida, cambios, masculinidad, creatividad.

 

Triangulo (vértice hacia abajo): agresiones contra uno mismo.

 

Corazón: amor y felicidad, sol, valor, sentimientos, reconocimiento y voluntad.

 

Hexágono: unión, finalización de trabajos, armonía y satisfacción.

 

Laberinto: búsqueda del propio centro.

 

Cuadrado: equilibrio, razonamiento, perfección, transformación del espíritu en materia.

 

Cuadratura del círculo: unión cielo y tierra, opuestos equilibrados, energía del yo, purificación.

 

Rueda: empuje y dinámica.

 

Arco iris: unión Dios-Hombre, principio masculino y femenino, fertilidad, renacimiento.

 

Mariposa: auto-renovación del alma, cambios, muerte y renacimiento.

 

Telaraña: feminidad, estado fetal, niñez, nuevo comienzo.

 

Espiral: fuerza de vida, energías curativas, afán de unidad.

 

Estrella: persona realista, sentido identidad, autoconciencia, superación, individualidad.

 

Animal: aspectos instintivos, símbolo para estados del subconsciente.


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